lunes, 7 de marzo de 2016

Retorno

Hace casi cuatro años que no escribo nada aquí y se debe básicamente a que hace casi cuatro años que no escribo nada. O nada que considere lo suficientemente bueno como para compartirlo con el mundo. Pero esta noche podría decirse que he tenido una revelación, observando mi estantería, de libros mal colocados (algo muy inusual en mí) me he dado cuenta de que la persona que escribía aquí prácticamente no existe, o al menos de puertas hacia afuera. ¿Y sinceramente? No me ha gustado. Me gustaba escribir, ¡Coño! Me gusta escribir, y simplemente he decidido retomarlo exactamente ahí donde lo deje, hace ya cuatro años...
Pienso que la mejor manera de retomar mi escritura es empezar por el final de todos aquellos libros que me han hecho ser una ávida lectora y una neófita escritora.

"Me gustan, Augustus. Me gustan"
"Aún así, sé que hay juegos mucho peores"
" Y entonces continuamos apurando con alegría esa pequeña pero perfecta fracción de nuestra eternidad"
"No podían saberlo, pero, en aquel momento, no les importaba. Regresaban a casa"
"La cicatriz llevaba diecinueve años sin dolerle. No había nada de que preocuparse"
"Pero ahora estoy aprendiendo algo nuevo: que podemos sanarnos. Sanarnos los unos a los otros"

domingo, 28 de octubre de 2012

Encrucijada de Caminos


encrucijada
¿Nunca os habéis preguntado si existe el destino? Yo sí, infinidad de veces. Me imagino el destino como una sucesión de pasillos, con muchas puertas, en cada una de ellas hay una placa con una interrogación. No sabes que hay al otro lado, es tu decisión el atravesar esa puerta, el destino simplemente te la muestra. Pues bien, supongamos que nos hayamos en un momento de nuestras vidas en que debemos tomar una decisión, podemos verlo como una encrucijada de caminos, dos caminos que simulan ser dos puertas de ese destino que es el cosmos. Nuestro destino nos da a elegir, camino de la derecha o camino de la izquierda. Nosotros, escogemos uno, no sabemos porque, aunque yo pienso que todo tiene un motivo, por supuesto, el hecho de escoger el camino de la derecha y rechazar el opuesto no es una decisión dejada al azar. Tiene una lógica. Algo que nosotros no llegamos a comprender, pero está ahí. Volviendo al tema de las puertas… considero que al atravesar una puerta/camino estamos decidiendo nuestro propio destino. No existe el libre albedrío al 100%. Podría decirse que somos seres dirigidos. Tenemos un área de actuación, como esos juegos de rol que ofrecen más de una posibilidad y se van desarrollando según las decisiones que se vayan tomando, pero claro, las decisiones a poder tomar no son infinitas, ya están rigurosamente comedidas. Poniendo un ejemplo: Un ser nace, una niña. Supongamos que nuestra mente está en blanco, lo que se entiende por tabula rasa. Desde el momento del nacimiento hasta el fin de sus días hay una serie de personas en las que esa niña podrá convertirse según las decisiones que vaya tomando. Pongamos por ejemplo 10. Cada sujeto al nacer tiene la posibilidad entre 10 de escoger su personalidad, que tipo de persona va a ser. Habrá algunas de esas personalidades que sean parecidas, dado que sólo las distancien unas mínimas decisiones, pero también habrá otras que podrían ser opuestas, algo así como un samaritano y un asesino. A lo que quiero llegar con todo este torrente de pensamientos un tanto ilógicos es ¿Cómo nos afecta cada decisión, por mínima que sea, a la hora de conformarnos como personas? Y ¿Somos libres a la hora de tomar decisiones o existe un destino que elige por nosotros y hagamos lo que hagamos estamos predestinados a ser o hacer X cosa?

miércoles, 24 de octubre de 2012

Jaque Mate


Y hoy el mundo se vuelve insignificante al contemplar tu magnificencia. Todos somos peones en este mundo inhóspito, todos somos enemigos de la soledad que crece a nuestro paso, que se abre camino entre las grietas que vamos construyendo con nuestra ignorancia, que regamos día a día con nuestro orgullo. Y gracias a todo ello hoy estamos aquí, en esta situación, quejándonos de nuestros males, de lo mal que nos ha tratado el mundo, de cómo Dios ha podido hacernos esto, de cómo los políticos con sus fraudes, sus corrupciones y sus mentiras nos han llevado a un punto sin un posible retorno. Y yo pienso la respuesta: es culpa nuestra. En épocas buenas nadie se preocupa por el perro gordo que se lleva el dinero, por las urnas medio vacías, por los políticos de ideología cambiante, o directamente sin ideología. Pero cuando llegan los momentos malos… ¡ay! Ahí es cuando nos echamos las manos a la cabeza, miramos a todos lados a ver a quien podemos echar la culpa, cuando la culpa es sólo nuestra, nuestra mano es la que vota, nuestra mano es la que manda, nosotros mandamos sobre esos señores que se reúnen en el consejo de los diputados, nosotros mandamos sobre ese títere al que llamamos presidente del gobierno y somos nosotros los que hemos permitido esta situación. No ha sido cosa de un día ni de dos, ha sido cosa de mucho tiempo, de mucha ignorancia, incultura, pereza, de mucho ser español. Muchos decían: “A mí no me interesa la política...”. Frases así las hemos escuchado todos día a día y por frases como esa estamos en esta situación, nosotros hemos dado de lado a nuestro país, hemos dejado que hiciesen con él lo que quisieron, y ahora venimos a quejarnos. Demasiado tarde quizás. Como dice el dicho: “Mas vale tarde que nunca” es cierto, pero por desgracia no aprendemos de nuestros errores, ni aprenderemos, hace poco quedo muy claro en las elecciones autonómicas. Nos quejamos, y mucho además, eso a los españoles se nos da muy bien, pero parecemos monos de feria, nos tiran cuatro miguitas para tenernos contentos y ya estamos aplaudiendo como mongoles. Que si unas ayudas insignificantes por aquí, el plan PIVE por allí… sí señores, vamos a cambiar todos de coche, eso sí, mientras dejemos que media España se muera de hambre. ¿Y porque no? Hablemos de Cataluña, de su intento de independencia. Es ridículo, pero no hablo de el hecho de que cuatro gatos quieran independizarse, que me parece estupendo, bien por ellos, que lo hagan, me gustaría ver cuanto duran, pero yo sé, desde el lugar de la experiencia, dado que he vivido allí, que en Cataluña, todos los años algún partido político habla de independencia, ya se hicieron referéndum, ilegales sí, para votar la independencia de Cataluña, de hecho yo en el pueblo en el que viví tuve la suerte de dar con un intento patético de uno. El gobierno nos da la información que quiere, nos manipula a su antojo para que hablemos de lo que a ellos les interesa, mientras hablemos de los catalanes y nos metamos con ellos no hablamos del gobierno español ni de la crisis, así de simple, y nosotros como moninos que somos a complacerlos. No señores, las reglas las ponemos nosotros, nosotros somos los que mandamos sobre los políticos, no los políticos sobre nosotros, eso es algo que debemos tener claro. Basta ya de quejarnos en petit comité, hay que alzar la voz, pero alzarla de una vez, demostrarles que no somos sus marionetas, que nosotros somos los que mandamos, que dejen de jugar con nuestro dinero, con nuestras vidas y con nuestra felicidad.
"El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo".

martes, 3 de mayo de 2011

Hace tiempo que desapareciste tu de la mia.

¿En qué punto estamos de nuestra vida? Pasan los meses, cumplimos años, maduramos, reímos, lloramos, cometemos errores e incluso a veces tenemos la suerte de tomar grandes decisiones que cambian nuestra vida. Pero un día recibes un mensaje que te avoca tiempo atrás, primero a los buenos momentos, después a los peores de tu vida y te vuelves a ver otra vez en esa encrucijada de caminos, tienes que volver a tomar una decisión. Siempre está aquello que te gustaría, y luego está lo que debes hacer. Generalmente cuesta más lo segundo, aunque sabes que después no te arrepentirás de ello y habrás tomado la decisión correcta. Y en ese punto me encuentro yo, un día dije: “Se acabó” mi paciencia se agotó, luché pero no sirvió de nada, no fui yo la culpable, eso lo tengo claro. Y como dije en su momento, no vas a recibir nunca más un correo mío. Tú  para mí te has convertido en ese yogur caducado al fondo de la nevera, sabes que está ahí, pero nunca te lo vas a comer, por tu salud más que nada, no tienes gana de enfermar. Crecer no sólo es una palabra que expresa el tiempo que hace que naciste, sino como te vas conformando como persona. Yo he crecido, en edad, en valores, en principios…en general. Antes esa simple frase provocaba una llamada, hoy sólo provoca pena. No voy a volver a molestarme en coger el teléfono y llamarte, ni en escribirte un correo, ni en comunicarme contigo de la manera que sea. Perdiste esa oportunidad. Y no es prepotencia, es valorarse a uno mismo. Ya sé que no estás acostumbrado a que yo actúe así, dado que valorarme no es algo que hiciese mientras estaba contigo. En definitiva, a tu petición diré: NO. No voy a volver a tu vida. 

lunes, 11 de abril de 2011

Mundo Onírico

El sueño vence, siempre vence, por mucha fuerza de voluntad, por mucha cafeína…sé que acabaré hundiéndome en los brazos de Morfeo. Caigo, me siento caer, pero no tengo miedo, sé que estoy soñando. Me detengo. En un principio mi visión es borrosa, pero acabo enfocando la vista, miro al frente y me encuentro ante un paisaje de ensueño, un paraje hermoso; verdor, sonido de pájaros, se oye el rumor del agua en algún lugar cercano, la temperatura es la idónea. Un soplo de viento choca contra mi cuerpo, recorriéndome y provocando un escalofrío que produce una sensación de excitación en mí. En ese momento me doy cuenta de que estoy desnuda, pero no siento vergüenza, me siento cómoda, como un igual ante la naturaleza, ella se muestra desnuda, pura ante mí y yo… me muestro tal cual soy, no sé si tan bella y pura, pero sí en cuerpo y alma. Me propongo recorrer ese lugar, quiero adentrarme en él, descubrir más. Cada paso que doy me provoca una sensación de paz, de felicidad.
Mi pulso se acelera, como cuando estás en el cine y se oye esa música que te avisa de que va a pasar algo, sé que va a pasar algo, a la vez que me asusta, me excita de tal modo que mi piel se torna de gallina. Cada vez me excito más, siento como si mil manos me tocasen, me acariciasen el cuerpo, me dejo llevar por esa sensación hasta que alcanzo el clímax. Tal es la sensación de placer que me quedo sin fuerzas, me fallan las piernas y caigo de rodillas en el suelo. Me quedo en esa posición unos segundos mientras el placer remite y mi respiración se vuelve regular. Alzo la cabeza porque percibo una presencia. En un primer momento me asusto, pero cuando reconozco esa presencia sonrío. Es Él. Mueve su mano en dirección a mí, la agarro y me ayuda a levantarme. Me agarra suavemente de la cintura y me acerca a él, me envuelve entre sus brazos y me abraza. Apoyo mi cabeza en su pecho desnudo y me siento embriagada por su olor. Me doy cuenta de que junto a él soy feliz.
Se supone que estoy soñando, pero ese sueño es muy real, las sensaciones, el placer, la curiosidad… Alzo la barbilla y mis ojos se encuentran con los suyos, me mira con pasión, deseo, ternura y amor, sé que me quiere, lo veo en su mirada. A mi temprana edad puedo decir que no hay mayor sensación que la que te provoca un hombre al mirarte de esa manera. Me olvido de todo lo que hay a mi alrededor, para mí sólo existe él. Me impulso un poco con los pies, me elevo y acerco mi boca a la suya, me detengo y disfruto de la sensación previa al beso, él medio sonríe, me conoce y sabe que me gusta jugar, mas en ese momento mi intención es disfrutar del momento, no provocar el juego.
Yo sonrío también y finalmente le beso, entrelazo mis labios con los suyos, cálidos, tiernos, suaves… bebo de su deseo, sitúo mis manos a su espalda, a la altura de la cintura y voy bajando hasta su culo, él por el contrario coloca sus manos en mi cuello, aprisionándome contra él. Me arrimo más aún a su cuerpo, noto como se va excitando, su respiración se acelera, cada vez me besa con más fuerza, con más ansia. Me deja libre del aprisionamiento, va bajando  una mano por mi cuello, hombro, brazo…hasta que llega a mi cadera, violentamente me atrae más a él, lanzo un gemido al aire que se pierde en la inmensidad del paraje. De repente para, con suavidad me aleja de él, yo le miro extrañada esperando una explicación. Simplemente me agarra de la mano y dice: “Sígueme” y echa a andar. Le sigo mirándole todo el rato, él evita mi mirada. Se vuelve a parar de golpe, voy a preguntarle que qué pasa, pero sitúa su dedo en mis labios pidiéndome silencio. Me mira de esa forma suya y susurra: “Te quiero, siempre esperé encontrarte y apareciste cuando ya había perdido toda esperanza, este lugar que ves, es la parte de mi mente que tengo reservada para ti. La que evoco cuando pienso en ti, por eso te sientes tan cómoda y feliz, este lugar es como tú, tierno a la vez que apasionado, este lugar te pertenece de la misma forma que te pertenece mi corazón.”
En ese momento suena el despertador y abro los ojos a la vez que su imagen se difumina y se pierde en aquel lugar al que van a parar todos los sueños.
Cuando salgo de casa, siguiendo la misma rutina de cada día, me encuentro con él, apoyado en el banco enfrente de mi casa, me sonríe. Me acerco a él y me dice: “Buenos días princesa.”

domingo, 10 de abril de 2011

Sólo con saber que piensas en mí, que te preocupas por mí, me haces sentir segura. De forma que todos mis miedos y problemas se disuelven y sólo queda la esperanza y la promesa de tu abrazo. Le doy gracias a Dios por todos los errores que he cometido, porque todos ellos me han llevado directamente hacia ti. Y cuando por fin nos veamos quiero que me abraces, me abraces toda la noche y me acaricies el pelo, me digas que soy una mujer y me demuestres que eres un hombre. Cómo si sólo existiera el presente, tú y yo, y el presente. No le pido explicaciones a la noche sólo la espero para que me envuelva y que tú y la luz y la sombra se hagan.