Y hoy el mundo se vuelve
insignificante al contemplar tu magnificencia. Todos somos peones en este mundo
inhóspito, todos somos enemigos de la soledad que crece a nuestro paso, que se
abre camino entre las grietas que vamos construyendo con nuestra ignorancia,
que regamos día a día con nuestro orgullo. Y gracias a todo ello hoy estamos
aquí, en esta situación, quejándonos de nuestros males, de lo mal que nos ha
tratado el mundo, de cómo Dios ha podido hacernos esto, de cómo los políticos
con sus fraudes, sus corrupciones y sus mentiras nos han llevado a un punto sin
un posible retorno. Y yo pienso la respuesta: es culpa nuestra. En épocas
buenas nadie se preocupa por el perro gordo que se lleva el dinero, por las
urnas medio vacías, por los políticos de ideología cambiante, o directamente
sin ideología. Pero cuando llegan los momentos malos… ¡ay! Ahí es cuando nos
echamos las manos a la cabeza, miramos a todos lados a ver a quien podemos
echar la culpa, cuando la culpa es sólo nuestra, nuestra mano es la que vota,
nuestra mano es la que manda, nosotros mandamos sobre esos señores que se
reúnen en el consejo de los diputados, nosotros mandamos sobre ese títere al
que llamamos presidente del gobierno y somos nosotros los que hemos permitido
esta situación. No ha sido cosa de un día ni de dos, ha sido cosa de mucho
tiempo, de mucha ignorancia, incultura, pereza, de mucho ser español. Muchos
decían: “A mí no me interesa la política...”. Frases así las hemos escuchado
todos día a día y por frases como esa estamos en esta situación, nosotros hemos
dado de lado a nuestro país, hemos dejado que hiciesen con él lo que quisieron,
y ahora venimos a quejarnos. Demasiado tarde quizás. Como dice el dicho: “Mas
vale tarde que nunca” es cierto, pero por desgracia no aprendemos de nuestros
errores, ni aprenderemos, hace poco quedo muy claro en las elecciones autonómicas.
Nos quejamos, y mucho además, eso a los españoles se nos da muy bien, pero
parecemos monos de feria, nos tiran cuatro miguitas para tenernos contentos y
ya estamos aplaudiendo como mongoles. Que si unas ayudas insignificantes por
aquí, el plan PIVE por allí… sí señores, vamos a cambiar todos de coche, eso
sí, mientras dejemos que media España se muera de hambre. ¿Y porque no?
Hablemos de Cataluña, de su intento de independencia. Es ridículo, pero no
hablo de el hecho de que cuatro gatos quieran independizarse, que me parece
estupendo, bien por ellos, que lo hagan, me gustaría ver cuanto duran, pero yo
sé, desde el lugar de la experiencia, dado que he vivido allí, que en Cataluña,
todos los años algún partido político habla de independencia, ya se hicieron referéndum,
ilegales sí, para votar la independencia de Cataluña, de hecho yo en el pueblo
en el que viví tuve la suerte de dar con un intento patético de uno. El
gobierno nos da la información que quiere, nos manipula a su antojo para que
hablemos de lo que a ellos les interesa, mientras hablemos de los catalanes y
nos metamos con ellos no hablamos del gobierno español ni de la crisis, así de
simple, y nosotros como moninos que somos a complacerlos. No señores, las reglas
las ponemos nosotros, nosotros somos los que mandamos sobre los políticos, no
los políticos sobre nosotros, eso es algo que debemos tener claro. Basta ya de
quejarnos en petit comité, hay que alzar la voz, pero alzarla de una vez,
demostrarles que no somos sus marionetas, que nosotros somos los que mandamos,
que dejen de jugar con nuestro dinero, con nuestras vidas y con nuestra
felicidad.
"El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los
gobernantes deberían temer al pueblo".

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